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Extractos de Capítulos -JUNIO/JULIO/FEBRERO

Más reseñas:

​“El libro de Iain está repleto de información pertinente para cualquier enfermo de cáncer. Me resultó fácil de leer, como si Iain estuviera hablando conmigo de tú a tú. Las emociones crudas que sintió me llegaron. Se lo recomendaría a cualquiera que padezca cáncer. Una autobiografía bien escrita de un año en la vida de un hombre que no se ha acobardado a la hora de darnos todos los detalles de su vida, su familia, su amante y sus amigos”

- Christine Smith, amazon.co.uk

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​“Descripción honesta y muy útil especialmente para alguien que sufre cáncer. Un libro que uno no debe dejar de leer con o sin padecer cáncer. Te informa desde el punto de vista de un paciente conociendo esta enfermedad, sobre la lucha con tantas posibilidades de curarla y decidir qué es lo mejor. Hay mucho humor, lo que hace que el libro, independientemente de la trágica situación, sea estupendo de leer”

– Christian Frolich, amazon.de

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​“Honesto y educativo, aterrador y emocional.”  - Lindsey, amazon.es​

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De mi biopsia:

"Mientras miraba las baldosas del techo sin pensar en nada más que en la sensación ligeramente invasiva de algo extraño entrando en mi santuario interior, me introdujo la sonda en el recto y la dirigió hacia la próstata mediante ultrasonidos. La oía explicar a sus médicos subalternos la imagen que se iba enfocando poco a poco en la pantalla del ordenador. Cuando la punta de la sonda se posó en la superficie de la próstata, me dijo que estaba lista para tomar la primera muestra y que me relajara. Accionó un gatillo que hizo que un bisturí situado en la sonda cortara una pequeña porción del órgano en cuestión. Cada vez que lo hacía, se producía una pequeña explosión parecida a un chasquido de dedos. Pensar en ello duele más que la realidad, que no duele en absoluto, generando la sensación más parecida a un picor que no puedes rascarte durante un par de segundos antes de desaparecer..." 

​​De juego mentales:

"Sus propios procesos mentales se verán afectados por el cáncer de próstata, el tratamiento y las secuelas posteriores. El truco está en aceptar estos procesos mentales y no descartarlos ni esconderse de ellos. Aunque sean poco convencionales, moralmente inaceptables o generen vergüenza, forman parte de la guerra contra el cáncer. Es como si un tumor canceroso y los instintos de supervivencia de un cuerpo imprimieran su Sin embargo, en la conversación entre dos extremos, mi mente empezaba a pensar que podía tener cáncer, con la impredecible G de mi lado, también empezaba a llenarse de poesía. Esta poesía estaba a punto de empezar a jugar un papel vital en mi campaña para librar mi guerrapropaganda de guerra y la distribuyeran por todo el cuerpo y el cerebro en un esfuerzo por ganarse poco a poco a todas y cada una de las células..."

​Cada guerra tiene sus juegos mentales.

Sin embargo, en la conversación entre dos extremos, mi mente empezaba a pensar que podía tener cáncer, con la impredecible G de mi lado, también empezaba a llenarse de poesía. Esta poesía estaba a punto de empezar a jugar un papel vital en mi campaña para librar mi guerra

 

​De radioterápia con la vejiga llena:

"El decimoquinto día fue coser y cantar. Bebí la cantidad adecuada en el momento adecuado, llegué en el momento adecuado, me llamaron en el momento adecuado, esperé cinco minutos en la antesala sintiendo la necesidad de ir al baño y me llamaron para que me tumbara en la máquina. Mientras Juan tardaba otros cinco minutos en alinear los puntitos de tinta de mi abdomen con el ordenador, mis ganas de ir eran totalmente controlables. El escáner en sí duró diez minutos y luego me bajé de la máquina, miré la almohadilla seca y luego a Juan, como James Bond descubriendo el escondite del diamante Cullinan. No había derramado ni una gota. Avancé por el pasillo hasta el cuarto de baño como Fred Astaire y oriné con alegre desenfreno, pensando en las fiestas de los pueblos ingleses, las novelas de P.G. Wodehouse y las heroínas de Thomas Hardy bailando alrededor de un mayo florido..."​​​

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